Para
ti, que en algún lo fuiste todo.
Te
conocí, me enamoré y todo cambió. Gracias a ti jamás volví a sentirme sola, ni
a sentir frío que me rodeaba, porque contigo todo estaba bien. Estaba
perfecto. Me hacías sonreír, olvidarme de mi realidad.
Me
diste el mundo, lo tuve entre mis manos, pero lo dejé escapar por entrelazar
mis dedos con los tuyos. Eras más importante para mí que cualquier otra cosa.
Solo tú
conseguías que el sol saliera cada mañana. Necesitaba despertar cada mañana y
ver que a mi lado estabas tú, expectante de vivir conmigo un día más: nuevas
momentos que compartir, nuevas recompensas convertidas en besos, nuevos abrazos
recordándonos que no estábamos solos.
Te
amaba como jamás pensé que podría hacerlo y deseé amarte un día más, pero los pájaros
cantaron, sabiendo lo que se aproximaba.
Un
adiós.
No hay comentarios:
Publicar un comentario